viernes, 1 de julio de 2016

UNO

Detesto el prejuicio, detesto la ignorancia. Aborrezco la falta de periferia mental y espiritual, odio la intolerancia y yo soy la primer intolerante de los intolerantes a la diversidad de raza, de pensamiento, culturas, sexos, géneros.

Cada que veo dos chicas besándose, hombres tomados de las manos, personas negras, personas blancas, trigueños, ojos rasgados (hermosos ojos rasgados), personas con alguna capacidad física diferente, al que habla otro idioma, al que piensa diferente, al que no sigue las reglas absurdas sociales, al que quiere justicia, al que quiere paz, noto con asombro y enojo los gestos y acciones de desprecio de la gente.
Personas que han olvidado sus orígenes, olvidaron a sus hermanos. Personas no humanas creyendo tener más derecho sobre otras, llenas de rabias por creencias obsoletas e inservibles de ancestros aún más ignorantes que ellos.
Veo gente replegarse y retirar la mano si un mendigo sube al vagón, veo al joven ignorando al cansado anciano no cediendo su asiento a unas piernas ya trabajadas.

Vi gente no sentir perturbación alguna al saber que sus acciones sacrificarían la vida de otros.
Vi y escuché la indiferencia al dolor ajeno, al que carece, al que muere de hambre.
Vi la frialdad en los rostros cuando de salvar números se trataba, números y no personas... ahí entendí la diferencia entre la Autoridad y ser un verdadero Líder.

¡BASTA!

Hago un llamado muy especial a mis hermanos del mundo, hago un llamado desde el alma, desde el amor... Dar te da más libertad que el recibir. Y recibir comienza desde la abundancia espiritual e intelectual. En un mundo tan abundante, sé que todos podemos tener oportunidades, y los que gozamos de más, no olvidar ayudar.

Cuanta la historia, que esos monstruos que habitan piel de hombre, fueron humanos una vez, amaron, y aún pueden curarse, pero la cura comienza desde sus semejantes sanos, nosotros. Podemos cambiar el mundo si cambiamos nosotros... no sirve quejarnos, necesitamos accionar:

  • No te quedes callado ante una injusticia
  • Levántate tú a ceder el asiento, no esperes a que el otro lo haga
  • Da tu abrigo en una noche lluviosa al que carece de un hogar
  • Ayuda al que no puede ver, oír, caminar
  • Sonríe a tu hermano extranjero y hazle sentir que está en su hogar, porque realmente lo está
  • Nunca niegues el alimento
  • No des limosna, no des lo que te sobre, Da en abundancia, da lo que tienes. Da desde el ALMA

Lo maravilloso vendrá después, cuando te des cuenta que tu acción contagió a otro y a otro y a otro más y que es una cadena que tú comenzaste y que jamás se romperá.

Los invito a formar parte de este grupo de personas que no nos conocemos y probable nunca lo haremos, pero que estamos unidos a través de nuestras acciones. Ya es tiempo de amar, ya es tiempo de mostrar la grandeza del ser humano, ya es momento se ser UNO